Así lo confirma un nuevo informe de las Naciones Unidas, el Banco Central de Inglaterra, Oxfam Intermón, UNICEF, Acción contra el hambre y Save The Children.

Rusia y Ucrania eran los principales exportadores de trigo, sin estos los precios explotaron y contagiaron las subidas históricas de la soja y el maíz.

La invasión de Ucrania, sin embargo, no es la única causa de esta crisis alimentaria, sino un elemento más que se agrega a una crisis climática que lleva meses limitando el rendimiento de las cosechas y generando problemas de escasez. A esta se suma el alza del precio de los combustibles del último año y a los problemas económicos derivados de la pandemia.

Las personas en riesgo de morir de hambre en el próximo mes pasaron de 400 a 1600 millones.

Además, las mujeres sufren la doble limitación por representar la mayor parte de la mano de obra agrícola.

En Argentina, que produce alimentos, subieron los precios por encima de la inflación. La harina subió el 80% en un mes y contagió los precios del pan, fideos, lácteos huevos y carnes.

En Argentina el precio de la comida es afectado por siete grandes cerealeras en su mayoría extranjeras, que venden trigo al mismo precio que exportan para no perder ganancias en dólares.

El problema en Argentina es que el campo está hiper concentrado. Según el último censo, (Mayo 2022) desapareció casi la mitad de los productores y hoy sólo el 1% controla el 36% de la Tierra,mientras los productores chicos y medianos sufren porque suben los insumos por la guerra y los grandes terratenientes les cobran más por alquilarles la tierra.

Hay solo un grupito de empresas a las que les va muy bien a costa del resto del campo. Los más pobres no pueden comer en un país que produce generosamente alimentos.

Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina.